La demanda por viviendas adaptadas volvió a exponer el déficit habitacional en Río Negro. El programa provincial Construir Inclusión cerró sus dos períodos de inscripción con 2.505 personas anotadas para acceder a una primera etapa de apenas 100 viviendas, según confirmó el Instituto de Planificación y Promoción de la Vivienda (IPPV). La relación marca, de arranque, una presión de más de 25 postulantes por cada unidad prevista.

El plan está dirigido a familias que tengan entre sus integrantes a una persona con discapacidad y representa una de las apuestas más específicas de la política habitacional rionegrina. De acuerdo con la información oficial, las 100 casas de esta primera instancia serán financiadas íntegramente con recursos provinciales y contarán con criterios de accesibilidad universal, con adecuaciones en puertas, circulaciones y baños para facilitar la autonomía de quienes tengan movilidad reducida.

Los registros oficiales indican que en el primer llamado se habían inscripto 1.121 personas, mientras que en la segunda convocatoria se sumaron otras 1.384. Con ese total, el Gobierno dio por concluida la etapa de recepción de formularios y documentación y abrió ahora una fase clave: la revisión de cada legajo para determinar qué postulantes reúnen las condiciones exigidas para ingresar al proceso de adjudicación.

Desde el IPPV señalaron que esa tarea se hará en conjunto con la Subsecretaría de Políticas Públicas para Personas con Discapacidad, que tendrá intervención en la definición del orden de prelación. Según explicó la Provincia, la prioridad no se fijará por orden de inscripción, sino a partir de la evaluación de cada situación, con foco en los niveles de vulnerabilidad social y funcional.

Ese criterio busca responder a uno de los puntos más sensibles del programa: cómo seleccionar beneficiarios cuando la cantidad de anotados supera de manera tan amplia la disponibilidad inicial. Aunque parte de las 2.505 inscripciones podría no superar la instancia documental o de requisitos, el volumen de postulaciones confirma una necesidad extendida entre hogares que, además del problema habitacional, deben afrontar condiciones vinculadas con la discapacidad.

Construir Inclusión fue presentado este año como el primer programa específico de viviendas de Río Negro orientado exclusivamente a familias con integrantes con discapacidad. La Provincia había anticipado desde su lanzamiento que la ejecución comenzaría con 100 soluciones habitacionales y que la distribución territorial dependería de la demanda relevada en cada localidad, en un esquema que también prevé trabajo con empresas y mano de obra local.

En ese marco, el Gobierno rionegrino sostuvo que esta etapa no será la única y que el plan tendría continuidad con nuevas viviendas. Por ahora, sin embargo, la distancia entre oferta y demanda deja planteado un escenario de fuerte expectativa social, sobre todo en ciudades donde el acceso a una vivienda adecuada resulta cada vez más difícil para familias con necesidades de accesibilidad.

El cierre de la inscripción deja así una doble señal para la administración provincial. Por un lado, valida la decisión de abrir una línea específica para hogares con discapacidad. Por otro, muestra que el universo alcanzado por esa política es mucho más amplio que la respuesta inicial disponible, un dato que probablemente incida en la próxima definición sobre ampliación de cupos y nuevas etapas del programa.