El gobierno de Neuquén reconoció que la transferencia de rutas nacionales a la órbita provincial todavía no está cerrada y que persisten demoras en la negociación con la Nación. El gobernador Rolando Figueroa sostuvo que las partes siguen ajustando aspectos del convenio y que aún restan definiciones para poder sellar el traspaso.
La Provincia tiene interés en intervenir sobre cuatro trazas consideradas estratégicas para su esquema de conectividad. Entre ellas aparecen la Ruta 22 hasta Plottier, el acceso al paso Cardenal Samoré, además de otros corredores que requieren obras y mantenimiento para acompañar el crecimiento del tránsito y de la actividad económica.
Figueroa planteó que la discusión no pasa solo por la cesión formal de las rutas, sino también por las condiciones en que ese traspaso se concretaría. El gobernador remarcó que Neuquén necesita garantías sobre el financiamiento y sobre la capacidad real de ejecutar mejoras en los sectores involucrados.
La negociación tiene además un fuerte impacto regional porque varios de los tramos mencionados vinculan áreas urbanas del Alto Valle, pasos internacionales y zonas asociadas a Vaca Muerta. Por eso, el eventual acuerdo es seguido de cerca por actores productivos, logísticos y municipales que reclaman soluciones frente al deterioro y la saturación de la infraestructura vial.
En paralelo, la administración neuquina busca que cualquier convenio contemple no solo tareas de mantenimiento, sino también obras de mayor escala. El planteo oficial apunta a evitar que la Provincia reciba corredores críticos sin una herramienta económica suficiente para encarar las intervenciones más urgentes.
Las declaraciones del mandatario muestran que, aunque existe voluntad política de avanzar, el entendimiento final todavía no está resuelto. El proceso aparece atravesado por cuestiones técnicas, jurídicas y presupuestarias que explican la demora respecto de otros anuncios sobre conectividad en la región.
El tema se inscribe en una discusión más amplia sobre el rol de las provincias en la gestión de infraestructura nacional. En Neuquén, esa conversación cobra especial relevancia por la presión creciente del transporte de cargas, el desarrollo energético y la necesidad de mejorar accesos urbanos y corredores internacionales.
Por ahora, el gobierno provincial mantiene abiertas las conversaciones con Nación a la espera de un acuerdo que le permita intervenir con mayor autonomía. La definición será clave para saber si Neuquén logra avanzar con una agenda vial propia en tramos considerados prioritarios para su desarrollo.
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