Una red comunitaria de mujeres de Bariloche sostiene un proyecto solidario para construir estufas en viviendas precarias, con el objetivo de mejorar las condiciones de calefacción en hogares que atraviesan situaciones de vulnerabilidad. La iniciativa ya permitió fabricar 38 artefactos en tres años y se enfoca especialmente en familias encabezadas por mujeres con hijos a cargo.
La experiencia se desarrolla en el barrio Vivero, en el sur de la ciudad, y articula tareas de capacitación, organización barrial y trabajo manual. Las jornadas incluyen desde la preparación de materiales hasta la construcción de las estufas, en un esquema que busca resolver necesidades urgentes de calefacción durante el invierno andino.
El proyecto, conocido como Proyecto Estufas, está integrado casi en su totalidad por mujeres. Según se plantea en la nota, cerca del 95% de quienes participan son mujeres, muchas de ellas vinculadas a espacios de integración urbana y trabajo comunitario en sectores populares de Bariloche.
La prioridad está puesta en viviendas sin servicios o con condiciones habitacionales muy deficitarias. En ese marco, el grupo interviene en casas donde la falta de calefacción segura se combina con problemas estructurales, precariedad de materiales y altos niveles de exposición al frío.
Uno de los casos retratados es el de una mujer del barrio Vivero que vive junto al arroyo Ñireco con tres hijos en una casilla sin servicios. La historia refleja el tipo de situaciones a las que apunta la iniciativa: hogares donde el acceso a una fuente de calor adecuada puede modificar de manera concreta la vida cotidiana.
Además del valor material de cada estufa instalada, la propuesta suma una dimensión social y organizativa. Las participantes destacan que el trabajo colectivo fortalece redes entre vecinas, promueve aprendizajes compartidos y genera acompañamiento para mujeres que atraviesan contextos complejos.
La experiencia también expone el peso de la crisis habitacional en Bariloche, donde persisten barrios con fuertes carencias de infraestructura básica. En ese escenario, la respuesta comunitaria aparece como una forma de atender urgencias mientras continúan las demandas por soluciones estructurales.
El proyecto combina así solidaridad, cuidado y acción concreta frente al invierno patagónico. En una ciudad donde las bajas temperaturas agravan las desigualdades, la construcción de estufas se transformó en una herramienta de asistencia inmediata y también en una forma de organización con fuerte protagonismo femenino.
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