Cecilio, un perro rescatado en Neuquén cuando estaba al borde de la muerte, comenzará una nueva etapa como integrante del equipo de asistencia emocional del hospital Castro Rendón. Su incorporación lo unirá a Burlete, otro animal ya entrenado para acompañar a pacientes y trabajadores de la salud en tareas de contención.
La historia del animal comenzó hace poco más de un año, cuando fue hallado en una cueva del Parque Norte en condiciones extremas. Según el relato de quienes participaron del rescate, estaba muy enfermo, débil y con un cuadro general delicado, después de haber atravesado enfermedades graves, parvovirus y otros episodios que pusieron en riesgo su vida.
Tras ser encontrado, pasó por un período de recuperación que incluyó atención veterinaria, alimentación adecuada y un proceso de adaptación. En ese camino fue clave el trabajo de su entrenadora, que lo acompañó desde el rescate y luego impulsó su preparación para una tarea mucho más específica y exigente.
El proceso de formación para este tipo de asistencia no es inmediato. Requiere tiempo, observación y una selección cuidadosa del temperamento de cada animal. En este caso, se valoró especialmente su carácter sociable, su capacidad de vincularse con personas y su disposición para sostener entornos de calma en espacios sensibles.
La llegada de Cecilio al Castro Rendón apunta a reforzar un esquema de acompañamiento emocional que ya mostró resultados positivos en el hospital. La experiencia con perros entrenados se orienta tanto a pacientes como a equipos de salud, en especial en áreas donde la tensión, la ansiedad y el desgaste cotidiano forman parte de la rutina.
En una primera etapa, Cecilio trabajará con el equipo interdisciplinario de salud para luego extender su presencia a sectores como pediatría, oncología y otros ámbitos donde la contención resulte necesaria. El objetivo es que pueda integrarse de manera gradual, respetando protocolos y tiempos institucionales.
Además del valor terapéutico concreto, su historia vuelve a poner en foco la importancia del rescate y la adopción responsable. El caso muestra cómo un animal que atravesó abandono y enfermedad puede no solo recuperarse, sino también convertirse en un apoyo significativo para otras personas.
La experiencia neuquina se inscribe en una tendencia creciente de intervenciones asistidas con animales en instituciones de salud. En este contexto, la incorporación de Cecilio suma una dimensión simbólica y práctica: la de transformar una historia de supervivencia en una herramienta de cuidado dentro del principal hospital de la provincia.
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