El deterioro de las rutas nacionales 22 y 151 en Río Negro terminó por consolidar un diagnóstico que en la provincia ya se repite desde hace años: la gestión de Vialidad Nacional en el distrito local no logró revertir la crisis de mantenimiento ni dar continuidad a obras estratégicas, en especial en dos corredores clave para la producción, la conectividad y la seguridad vial. A la par de bacheos parciales y tareas de conservación, persisten tramos destruidos, obras inconclusas y una acumulación de anuncios que no alcanzaron a modificar el cuadro general.
La Ruta 151 quedó convertida en el caso más contundente de ese deterioro. En octubre de 2025, el Juzgado Federal de Roca hizo lugar al amparo colectivo impulsado por la Provincia, municipios del Alto Valle y cámaras empresarias, y consideró probado el “grave deterioro” de la traza y la omisión de mantenimiento por parte de la Dirección Nacional de Vialidad. La sentencia ordenó un relevamiento de los puntos críticos en diez días, acciones de remediación en los 90 días siguientes y un plan integral para toda la calzada dentro de los seis meses posteriores. Antes de ese fallo, el Estado nacional había rechazado el planteo judicial y defendido que actuaba dentro de las posibilidades presupuestarias.
En el plano político e institucional, la crisis también quedó reflejada en la Legislatura rionegrina. En julio de 2025 fue aprobada la Comunicación 91/2025 para pedir al Congreso la declaración de emergencia vial sobre toda la Ruta 151 en territorio rionegrino. Meses después, ya en 2026, la Dirección Nacional de Vialidad remitió una respuesta formal a otro reclamo legislativo que exigía fondos o una licitación para reparar el tramo entre Cipolletti y Catriel, una señal de que el problema seguía abierto y sin una solución de fondo.
Sobre la Ruta 22, el cuadro es distinto en su origen pero similar en sus efectos: la ampliación en el Alto Valle arrastra demoras y parálisis desde hace años. Un informe oficial enviado al Senado recordó que la autopista urbana fue iniciada en 2014, que en 2016 se paralizaron obras en el tramo de General Roca por una denuncia judicial y que otros sectores también quedaron condicionados por exigencias posteriores de audiencias públicas e informes ambientales. Ese arrastre derivó en una traza inconclusa que convive con pasos urbanos, cruces peligrosos y sectores críticos como el Puente 83, donde recién este mes Vialidad Nacional inició nuevos trabajos de conservación.
La gestión de Enzo Fullone, que condujo el Distrito 20 y luego dejó ese cargo para asumir una banca en el Senado, quedó en el centro de las críticas por esa falta de resultados. Durante su paso por el organismo hubo anuncios sobre mejoras en las rutas 22 y 151, intervenciones en sectores puntuales y gestiones vinculadas a obras sensibles, pero varios compromisos no pasaron de esa etapa o quedaron demorados. Un caso expuesto fue la rotonda de Choele Choel sobre la Ruta 22, cuya reactivación y finalización motivó incluso una intimación formal tras su salida. Otro punto conflictivo fue la zona del puente ferroviario del Tren del Valle, en Cipolletti, donde el propio Fullone admitió en 2025 que no estaba prevista la obra para bajar la Ruta 151 y evitar los reiterados choques de camiones.
Aun este año, ya fuera de la conducción del distrito, Fullone volvió a anunciar gestiones ante el administrador general de Vialidad Nacional para avanzar en un plan de corto y mediano plazo sobre las rutas 22 y 151, con bacheos, provisión de mezcla asfáltica e iluminación. Sin embargo, esos anuncios aparecieron cuando en la provincia seguían vigentes los reclamos por el deterioro acumulado y cuando el propio Gobierno rionegrino le recordó que había estado al frente del organismo durante dos años sin resolver el problema estructural.
Su sucesor, Héctor Nisim Tasat, asumió este año con el mismo pasivo sobre la mesa. Bajo su conducción, Vialidad Nacional informó tareas de conservación en distintos puntos de las rutas 22 y 151, el refuerzo de cuadrillas y camiones bacheadores, y una intervención prevista con 5.000 toneladas de mezcla asfáltica en caliente para rutas nacionales de Río Negro. Pero hasta ahora esas acciones aparecen orientadas a sostener la transitabilidad en zonas críticas más que a ejecutar una recuperación integral capaz de revertir el desgaste profundo de ambas trazas.
Los propios partes oficiales muestran ese contraste. En 2024 y 2025, Vialidad Nacional difundió trabajos de mantenimiento y conservación sobre la 22 y la 151 con personal y equipos propios. En 2026, en tanto, se informó una nueva licitación de mezcla asfáltica luego de un primer proceso que había quedado desierto. Esa secuencia revela actividad administrativa y operativa, pero también las limitaciones de una estrategia que, hasta ahora, no consiguió sacar a las rutas del estado de emergencia práctica que denuncian usuarios, intendentes, legisladores y empresarios.
El desenlace más elocuente de esa crisis llegó en las últimas horas, con la firma del convenio para que Río Negro asuma el control de las rutas nacionales 22 y 151 dentro de la provincia. La decisión, presentada por el gobierno provincial como un hecho histórico, funciona también como una admisión política del fracaso de Vialidad Nacional en la gestión del mantenimiento y la infraestructura vial en el distrito rionegrino. Después de años de promesas, respuestas parciales y obras demoradas, la Nación deja rutas estratégicas deterioradas y una pesada agenda de reconstrucción por delante.
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