La transferencia de la gestión de las rutas nacionales 22 y 151 a Río Negro consiguió un fuerte respaldo político en la región, en una señal de acompañamiento a una medida que busca destrabar años de deterioro, demoras e incumplimientos en dos corredores estratégicos para la Patagonia norte.

El apoyo se enmarca en la gravedad del estado de ambas trazas, claves para la producción, el transporte de cargas, la conexión entre ciudades del Alto Valle y el vínculo con Vaca Muerta. La falta de obras estructurales y de mantenimiento sostenido convirtió a estos caminos en un foco permanente de reclamos de usuarios, municipios y sectores económicos.

La decisión de avanzar con el traspaso aparece como una respuesta a la parálisis de la gestión nacional sobre rutas que son centrales para la vida cotidiana de Río Negro y Neuquén. Sobre la 22 circula buena parte de la actividad comercial y de servicios del valle, mientras que la 151 es esencial para el flujo vinculado con la industria hidrocarburífera.

El respaldo político también expresa la idea de que la infraestructura vial dejó de ser solo un asunto técnico para convertirse en una disputa por recursos, prioridades y capacidad de gestión. En ese sentido, la Provincia busca mostrar que puede asumir un rol más activo frente al abandono acumulado.

Sin embargo, el desafío no será menor. La transferencia implica definir financiamiento, alcance de las intervenciones, esquema operativo y coordinación con municipios y con Neuquén, ya que el sistema vial funciona de manera integrada a ambos lados del río.

La discusión incluye además obras puntuales que vienen siendo reclamadas desde hace años, como accesos urbanos, mejoras de seguridad y soluciones para los puntos más críticos de circulación. En ciudades como Cipolletti, el impacto de cualquier demora se traduce en congestión, siniestralidad y mayores costos logísticos.

Con el respaldo político ya explicitado, la etapa que sigue será la de convertir el acuerdo en resultados concretos. Para la región, la expectativa pasa por ver si esta nueva administración logra acelerar obras y mantenimiento donde Nación acumuló promesas, pero no respuestas suficientes.