La suspensión de actividades en el proyecto minero Calcatreu se encamina a cumplir una semana sin resultados concretos en las negociaciones entre el gobierno de Río Negro y la empresa Patagonia Gold. La falta de acuerdo profundiza la incertidumbre en Ingeniero Jacobacci, donde el emprendimiento es observado como una fuente relevante de empleo y movimiento económico.
El conflicto se desató a partir del reclamo oficial para aumentar la incorporación de mano de obra rionegrina. La discusión quedó instalada entre la Secretaría de Trabajo provincial, la empresa y los trabajadores, en un escenario que combina tensión laboral con expectativas por la reactivación del yacimiento.
Desde el Ejecutivo provincial sostienen que la prioridad es hacer cumplir el régimen de compre y empleo local previsto en la normativa vigente. En particular, plantean que debe garantizarse una mayor participación de trabajadores de la región en las distintas etapas del proyecto.
La empresa informó que 233 personas integran actualmente su plantel y que el 75% son trabajadores rionegrinos. Con esos números, defendió que el emprendimiento ya tiene una presencia significativa de empleo local y que las incorporaciones responden a perfiles técnicos y necesidades operativas específicas.
El gobierno, sin embargo, considera que todavía hay margen para elevar esa participación y sostiene que el cumplimiento no debe medirse solo en términos globales. También busca revisar el detalle por puestos, funciones y condiciones de contratación para verificar el alcance real de la ocupación provincial.
La suspensión temporal de tareas trasladó la preocupación al plano social en Jacobacci. Comercios, prestadores y familias siguen de cerca la evolución del conflicto, ante el temor de que una demora prolongada afecte el ritmo de una actividad económica esperada desde hace años.
En ese contexto, las conversaciones continuaban sin un desenlace definido. La Provincia insiste con su exigencia de mayor ocupación local, mientras la empresa procura sostener la planificación del proyecto sin alterar su esquema operativo central.
La resolución de esta disputa será clave no solo para el futuro inmediato de Calcatreu, sino también para la señal política y económica que Río Negro busque dar sobre las condiciones de desarrollo de sus proyectos extractivos. El caso quedó convertido en una prueba sensible sobre empleo regional, control estatal y licencia social.
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