Intendentes y legisladores de distintos espacios políticos expresaron en Cipolletti su respaldo al traspaso a Río Negro de la gestión, administración y mantenimiento de las rutas nacionales 22 y 151, en un gesto de coincidencia poco habitual frente al deterioro de dos corredores clave para la circulación en el Alto Valle y el vínculo con Neuquén. El apoyo se expresó durante la presentación encabezada por el gobernador Alberto Weretilneck, un día después de la firma de los convenios con Nación.
La Provincia informó que el acuerdo también incluye la operación del Tren del Valle y tendrá una vigencia de 20 años, aunque su aplicación será progresiva. Según el esquema oficial, primero se avanzará sobre los sectores liberados de contratos y obligaciones nacionales, mientras que Vialidad Nacional deberá completar la transferencia de documentación técnica y definir la situación de los tramos alcanzados por obras en ejecución, neutralizadas o paralizadas.
En el encuentro realizado en el Centro Cultural Cipolletti, el eje común de los pronunciamientos fue la urgencia. Desde el oficialismo, el legislador Gustavo San Román sostuvo que la Provincia decidió asumir un problema que hasta ahora correspondía a Nación, en un contexto atravesado por obras demoradas desde hace años y por la necesidad de mejorar la seguridad vial en rutas centrales para la producción y la vida cotidiana del Alto Valle.
También el intendente de Villa Regina, Luis Albrieu, reclamó dejar atrás una extensa postergación en la Ruta 22. Recordó que el tramo de esa ciudad se completó entre 2006 y 2009, pero advirtió que luego casi no hubo avances sostenidos hacia otros sectores del corredor. En la misma línea, planteó que el estado del tramo entre General Roca, Cipolletti y Neuquén se agravó con las últimas lluvias y consideró que la provincialización de la gestión podría abrir una etapa de obras largamente esperadas.
Desde la oposición y bloques no oficialistas también hubo señales de acompañamiento, aunque con distintos matices. El legislador Pedro Dantas pidió que la ratificación legislativa salga con una mayoría amplia y remarcó el peso estratégico de las rutas 22 y 151 para la conexión entre ciudades, el turismo, la producción regional y la actividad vinculada a Vaca Muerta. Claudio Doctorovich, por su parte, señaló que aguardarán conocer el texto del proyecto para analizar en detalle el alcance del convenio una vez que ingrese formalmente a la Legislatura.
El presidente del bloque PRO-Unión Republicana, Juan Martín, también se pronunció a favor del anuncio y sostuvo que el debate debería priorizar la seguridad de quienes transitan a diario esos caminos. Al mismo tiempo, advirtió que los recursos iniciales podrían resultar acotados frente a la magnitud de las intervenciones pendientes, por lo que consideró que esta etapa debería funcionar como punto de partida para una agenda vial más amplia.
En paralelo, el Gobierno rionegrino dio a conocer algunas definiciones operativas. Entre ellas, confirmó tres intervenciones prioritarias: la finalización de la rotonda de las rutas 22 y 250 en Choele Choel, trabajos sobre la Ruta 151 entre Barda del Medio y Catriel y una intervención en el sector de Puente 83, en Cipolletti. Además, Vialidad Rionegrina ya inició relevamientos técnicos y abrió una convocatoria para incorporar ingenieros civiles con vistas a reforzar la supervisión de futuras obras.
Los plazos oficiales prevén que, una vez perfeccionado el convenio, Vialidad Nacional disponga de hasta 60 días hábiles administrativos para poner a disposición los tramos no alcanzados por contratos especiales, mientras que en los primeros 10 días hábiles se convocará a las empresas vinculadas con obras prioritarias para resolver su continuidad. En un lapso de 15 días hábiles, además, Nación deberá entregar proyectos, estudios y antecedentes técnicos necesarios para organizar las primeras intervenciones.
El acuerdo todavía necesita un paso político central: la ratificación legislativa prevista para la sesión del 3 de septiembre. Ese debate aparece, por ahora, atravesado por un consenso general sobre la necesidad de actuar ante el estado de las rutas, aunque persistirían diferencias sobre los términos finos del traspaso, su financiamiento y el ritmo real de ejecución.
La discusión excede la coyuntura inmediata. Para Río Negro y Neuquén, la infraestructura vial del Alto Valle quedó bajo presión por el crecimiento del tránsito urbano, la expansión de la actividad hidrocarburífera y el peso de la logística regional. En ese marco, la Provincia también avanzó con un acuerdo junto al Consejo Federal de Inversiones para diseñar, con mirada de largo plazo, un sistema de conectividad que articule rutas nacionales, provinciales y travesías urbanas en una de las zonas de mayor dinamismo económico de la Patagonia.
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