El ministro de Economía, Luis Caputo, anunció este miércoles 26 de agosto un programa de licitación de plazos fijos con destino exclusivo a crédito hipotecario, con un monto total previsto de $2 billones. Según informó el Gobierno nacional, los fondos serán canalizados a través del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) y deberán aplicarse a préstamos para personas humanas destinados a adquisición, construcción, ampliación o refacción de primera vivienda.

La medida apunta a uno de los principales límites del mercado hipotecario argentino: el descalce entre el fondeo de corto plazo de los bancos y la duración de los préstamos para vivienda. En la presentación oficial, Caputo sostuvo que las hipotecas se extienden a 15, 20 o 30 años, mientras que buena parte de los depósitos del sistema financiero son de plazos mucho más breves, por lo que el esquema busca ofrecer recursos más estables para ampliar la oferta crediticia.

De acuerdo con la información difundida por Presidencia, el programa tendrá dos billones de pesos en total y se instrumentará mediante licitaciones de $200.000 millones cada una. Los depósitos del FGS serán en pesos ajustables por UVA más una tasa adicional mínima. En el detalle difundido tras el anuncio se establecieron dos tramos: uno a un año, con piso de UVA más 2,5%, y otro a cinco años, con piso de UVA más 4,5%.

Las entidades financieras que resulten adjudicatarias deberán usar esos recursos en un plazo de hasta 90 días corridos para otorgar créditos hipotecarios. El programa además fija condiciones para esos préstamos: no podrán superar una tasa de UVA más 7,5%, deberán tener un plazo mínimo de 15 años y un monto máximo equivalente a 150.000 UVA por crédito.

En la conferencia, el equipo económico estimó que el esquema podría alcanzar a unas 17.000 a 18.000 familias, a partir de un crédito promedio cercano a los $114 millones. El Gobierno vinculó esa proyección con la necesidad de expandir un mercado que, según planteó Caputo, todavía tiene un peso muy bajo en relación con el tamaño de la economía argentina.

El anuncio formaliza una alternativa que el Ministerio de Economía venía evaluando desde mediados de agosto. En los días previos, distintos trascendidos oficiales y periodísticos habían señalado que la Casa Rosada analizaba utilizar recursos del FGS para reforzar el fondeo bancario de largo plazo. También se habían mencionado reparos jurídicos y financieros sobre la instrumentación concreta del mecanismo, en especial por la necesidad de compatibilizar rentabilidad, seguridad y plazos dentro de la cartera del fondo previsional.

Ese punto no es menor. El FGS ya puede invertir una porción de sus activos en plazos fijos, pero hasta ahora el debate estaba centrado en cómo extender esas colocaciones a vencimientos de varios años y bajo qué criterio adjudicarlas entre las entidades financieras. El nuevo programa avanza precisamente sobre esa herramienta: en lugar de comprar hipotecas o subsidiar cuotas de manera directa, el Estado busca inducir más oferta de crédito a través de depósitos licitados entre bancos.

La medida se inscribe además en una estrategia oficial más amplia para reactivar el mercado inmobiliario y el financiamiento de largo plazo. En los últimos meses, Caputo había insistido públicamente en que el crédito hipotecario debía convertirse en uno de los motores de la economía, en un contexto de desaceleración inflacionaria y reaparición de líneas UVA en distintas entidades.

Para provincias como Río Negro y Neuquén, donde el acceso a la vivienda formal convive con una fuerte presión sobre los precios de compra y alquiler, la evolución de estas líneas será seguida de cerca. El alcance real del programa dependerá no sólo del volumen efectivamente adjudicado en las licitaciones, sino también de la disposición de los bancos a prestar dentro de los topes fijados y de la capacidad de las familias para calificar en un mercado todavía exigente en ingresos y ahorro previo.

Por ahora, el Gobierno oficializó el esquema general y anticipó que la primera subasta se haría la semana próxima. Quedará por ver cuántas entidades participan, qué tasas convalidan para captar los fondos del FGS y si esa ingeniería financiera logra traducirse en una expansión efectiva del crédito hipotecario en los próximos meses.