Río Negro empezó a delinear la primera etapa de intervención sobre las rutas nacionales 22 y 151 luego del convenio firmado con el Estado nacional para asumir de manera progresiva la gestión de esos corredores y la operación del Tren del Valle. El ministro de Obras y Servicios Públicos, Alejandro Echarren, sostuvo que la prioridad será actuar sobre los tramos más críticos para recuperar condiciones básicas de transitabilidad y seguridad vial.

Según explicó el funcionario, la Provincia podrá avanzar una vez cumplidos los pasos administrativos y legislativos previstos en el acuerdo. El esquema contempla que, tras la aprobación correspondiente y dentro de un plazo de hasta 60 días hábiles administrativos desde el perfeccionamiento del convenio, queden a disposición provincial los sectores no alcanzados por contratos nacionales en curso, lo que habilitaría las primeras tareas directas sobre las denominadas “trazas liberadas”.

En esa instancia inicial, el Gobierno rionegrino proyecta trabajos de repavimentación, mejoramiento de calzada, recalce de banquinas y señalización horizontal y vertical. Entre los sectores donde la Provincia podría intervenir primero aparecen tramos de la Ruta 22 entre Río Colorado y Choele Choel y entre Choele Choel y Chichinales, además de unos 45 kilómetros de la Ruta 151 desde el kilómetro 109 hasta el límite con La Pampa. También fue mencionado un sector cercano al puente ferroviario en el inicio de la 151, donde no habría contratos abiertos que impidan actuar.

El panorama cambia en los tramos alcanzados por convenios nacionales todavía vigentes. Allí, el Ministerio de Obras Públicas provincial advirtió que existen contratos abiertos, en algunos casos con uniones transitorias de empresas, lo que complejiza la rescisión o reformulación. Echarren señaló que esa definición deberá ser resuelta por Vialidad Nacional dentro del plazo previsto, mientras Río Negro busca alternativas para no demorar las obras más urgentes.

Uno de los focos centrales está puesto sobre la Ruta 151, a la que el Gobierno provincial describe como el corredor en estado más crítico. En paralelo con las intervenciones sobre trazas liberadas, la Provincia buscará reactivar mediante acuerdos tripartitos con Nación y las empresas adjudicatarias obras neutralizadas, entre ellas el tramo entre Barda del Medio y Catriel y la finalización de la rotonda de Choele Choel, una de las obras señaladas como prioritarias desde el anuncio del traspaso.

La planificación oficial incluye, además, una agenda de mediano y largo plazo. Para el Ejecutivo, el crecimiento del Alto Valle, la expansión de Vaca Muerta y el aumento sostenido del tránsito pesado dejaron atrás los proyectos viales concebidos hace más de dos décadas. Por eso, Echarren planteó la necesidad de pensar un sistema integral que articule las rutas 22 y 151 con trazas provinciales como las rutas 65 y 69, además de nuevas conexiones logísticas y urbanas con Neuquén.

Ese rediseño, según informó la Provincia, sería encarado con asistencia técnica y financiera del Consejo Federal de Inversiones, en un trabajo conjunto con Neuquén y con participación de municipios, sectores productivos y otros actores de la región. En ese marco también se inscribe la posibilidad de gestionar financiamiento para una primera etapa de emergencia, mientras el gobernador Alberto Weretilneck anticipó el envío a la Legislatura de iniciativas para dar respaldo jurídico al traspaso y declarar la emergencia vial.

El acuerdo con Nación también incorporó al Tren del Valle como pieza de la estrategia regional. La expectativa oficial es que la recuperación del servicio ferroviario de pasajeros ayude a descomprimir la presión sobre las rutas del Alto Valle, especialmente en los desplazamientos diarios de trabajadores y estudiantes. La meta planteada por el Gobierno provincial es consolidar una primera etapa entre Cipolletti y General Roca y, más adelante, evaluar una eventual extensión hasta Chichinales.

La decisión de asumir la gestión de las rutas nacionales se apoya en un diagnóstico que el Gobierno viene sosteniendo desde hace meses: obras paralizadas, mantenimiento insuficiente y una red vial que quedó desbordada por la dinámica productiva y demográfica de la región. En ese contexto, la Provincia apuesta a una transición escalonada, con intervenciones urgentes sobre los puntos más comprometidos y un nuevo plan de infraestructura para uno de los corredores clave del norte patagónico.