El gobernador Alberto Weretilneck abrió este jueves la posibilidad de que Río Negro avance también sobre la gestión de las rutas nacionales 40 sur y 23, luego del acuerdo alcanzado para que la Provincia asuma la administración de los corredores 22 y 151 y del Tren del Valle. La definición, planteada en Bariloche durante un acto oficial, suma un nuevo capítulo al rediseño vial que impulsa la administración rionegrina.

Weretilneck sostuvo que la ruta 23 podría ser la próxima etapa de ese esquema y mencionó además la 40 sur y la ruta 3, en la zona atlántica, como trazas que la Provincia analiza incorporar. Según el mandatario, se trata de un proceso que todavía debe madurar y estudiarse antes de avanzar en una decisión formal.

El planteo llega pocos días después de que el Gobierno provincial presentara en la Legislatura el proyecto de ley que busca darle a Río Negro las herramientas legales para asumir la gestión de las rutas 22 y 151. En la comunicación oficial, la Provincia ubicó esa iniciativa como la tercera etapa de un proceso que comenzó con el acuerdo político con Nación y siguió con la explicación del plan a intendentes e instituciones de la región.

En esa línea, el ministro de Obras y Servicios Públicos, Alejandro Echarren, había anticipado que, una vez cumplidos los plazos previstos, la Provincia podría intervenir sobre tramos liberados de la 22 y la 151 con trabajos de repavimentación, banquinas y señalización. Ese marco refuerza la idea de un esquema de transición paulatina, con obras priorizadas y una fuerte discusión sobre el financiamiento.

Durante su exposición en Bariloche, el gobernador fue crítico con la política nacional de mantenimiento vial. Señaló que existe una decisión de no invertir en rutas de otras provincias y remarcó que Río Negro no quiere quedar expuesta a mayores riesgos por el deterioro de las trazas. Para Weretilneck, la eventual toma de nuevas rutas implicaría un desafío técnico, económico y operativo de gran magnitud.

El tramo de la ruta 40 entre Bariloche y El Bolsón quedó expresamente mencionado como uno de los corredores que la Provincia dice estar en condiciones de asumir. En paralelo, el gobernador advirtió que la ruta 23 hace años acumula demoras y obras inconclusas, y cuestionó que la Nación no gire recursos pese a que parte de los fondos proviene del impuesto a los combustibles.

La discusión no es menor para la región. La ruta 23 es uno de los ejes estratégicos de la Línea Sur y conecta la costa con la cordillera, mientras que la 40 sur concentra una circulación clave entre Bariloche, El Bolsón y el corredor andino. En ambos casos, el deterioro vial y la falta de terminación de obras aparecen como factores centrales en el debate sobre quién debe hacerse cargo de su mantenimiento.

Weretilneck dijo además que la Provincia evalúa convocar a una consultoría externa para rediseñar su estructura vial, con especial atención al Alto Valle, al que describió como una zona colapsada por el tránsito. En ese escenario, el Gobierno rionegrino insiste en que su objetivo de fondo es ganar autonomía en materia de infraestructura vial y dejar atrás la dependencia de las decisiones nacionales.