La sesión de este jueves en la Legislatura de Río Negro comenzó con una discusión política inesperada: la interna del bloque de Juntos Somos Río Negro se metió de lleno en el recinto cuando el cuerpo trató la versión taquigráfica de la reunión anterior. Lo que debía ser un trámite terminó derivando en un cruce fuerte entre legisladores del oficialismo y dejó expuestas diferencias que ya venían acumulándose puertas adentro.
El planteo más tajante lo hicieron Marcela González Abdala y Daniel Sanguinetti, quienes cuestionaron que el acta no reflejaba lo ocurrido en la sesión de comienzos de agosto, en particular por sus apartamientos de comisiones permanentes. Según expusieron, esa situación no sólo afectó su representación institucional, sino que también motivó pedidos de revisión e incluso un reclamo para que se investigue lo sucedido.
Sanguinetti endureció el tono al hablar de una sucesión de hechos que, según su mirada, se viene produciendo desde hace tiempo. También sostuvo que se habría “falsificado un documento público” y describió la situación como un caso de avasallamiento hacia un grupo de legisladores que, remarcó, quedó sin oficinas, sin asesores y sin puntos. En ese marco, afirmó que son ocho los integrantes de ese sector que decidieron tomar otros rumbos y que continúan en una especie de limbo político e institucional.
González Abdala, por su parte, insistió en que el registro taquigráfico no daba cuenta fiel de lo ocurrido y pidió que el cuerpo tome intervención. La discusión dejó en evidencia el conflicto por el reconocimiento de nuevos bloques o reacomodamientos internos que, por ahora, no fueron habilitados por la presidencia de la Cámara.
La respuesta más dura llegó desde Facundo López, jefe del bloque oficialista, quien dijo sentirse sorprendido por las denuncias planteadas y recordó que, como funcionarios públicos, deben acudir a la Justicia si consideran que hubo delitos. En defensa de la conducción legislativa, sostuvo que la representación de Juntos Somos Río Negro en las comisiones responde a la proporcionalidad de los bloques y que las definiciones en ese plano le corresponden al oficialismo.
López también sostuvo que los legisladores que cuestionan la medida decidieron dejar de pertenecer a ese espacio y subrayó que las decisiones políticas tienen consecuencias. Además, negó que exista una situación de ilegalidad y defendió el trabajo de los taquígrafos, a quienes describió como trabajadores honestos. En su respuesta, buscó además contraponer la idea de que existan legisladores de primera y de segunda, aunque dejó claro que en la distribución interna hay mayorías y minorías.
En el tramo final del debate, Santiago Ibarrolaza pidió a Pedro Pesatti que impulse una investigación sobre lo ocurrido. Sin embargo, el episodio quedó cerrado con la aprobación mayoritaria de la versión taquigráfica cuestionada, mientras la sesión avanzaba hacia temas de alto impacto político y económico para la provincia.
Entre ellos figuraban la ratificación del convenio entre Río Negro y el gobierno nacional para la reparación y el mantenimiento de las rutas 22 y 151, además de la posible comercialización de carne silvestre, dos asuntos que ya venían generando expectativas y reparos entre distintos legisladores.
Así, el inicio de la jornada legislativa dejó una señal clara: el reordenamiento interno de JSRN ya no circula sólo en los pasillos, sino que empezó a instalarse abiertamente en el recinto, con derivaciones que pueden seguir marcando la dinámica política de la Cámara.
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