Hace apenas unos días Lorena Villaverde volvió a hablar de “carpetazos”. Lo hizo en una entrevista con Radio Seis de Bariloche, a raíz de la reaparición pública de cuestiones vinculadas a su actividad privada en Las Grutas. La diputada sostuvo que “así funcionan los carpetazos en la provincia de Río Negro”, una definición que podría interpretarse simplemente como la defensa de una dirigente frente a una publicación incómoda si no fuera porque, mirando hacia adentro de La Libertad Avanza rionegrina, el mecanismo parece haberse convertido en moneda corriente. Y sería bastante ingenuo pensar que en esa pelea existe un solo sector que junta información y otro que simplemente la recibe.

El antecedente más evidente ocurrió durante el tratamiento de las impugnaciones contra Villaverde en la Comisión de Asuntos Constitucionales del Senado. Allí, Silvia Sapag puso sobre la mesa información hasta ese momento desconocida públicamente sobre viajes realizados por Claudio Ciccarelli mediante pasajes oficiales. Habló de 19 vuelos y la información cayó en el momento exacto en que se discutía el futuro político de la entonces senadora electa. Hay un detalle que inevitablemente llamó la atención de quienes conocen la interna rionegrina: Nahuel Piccoli Fortuny había trabajado con Sapag, pero también había sido asesor y hombre de confianza de Villaverde, para terminar luego definitivamente alineado con Fullone. No existe documentación pública que permita afirmar que Piccoli haya entregado aquella información, pero tampoco puede evitarse la pregunta sobre cómo llegó semejante nivel de detalle al Senado. En política, y mucho más cuando quienes ayer compartían oficinas hoy se enfrentan, las casualidades siempre se miran con desconfianza.

El tiempo pasó y Piccoli no quedó precisamente relegado. Esta semana fue designado Director Coordinador General de la Biblioteca del Congreso de la Nación, en una reunión que terminó convertida en un escándalo, con cuestionamientos opositores, protestas de los trabajadores y una votación cargada de tensión. Fullone fue uno de los principales impulsores de su llegada. El flamante funcionario no es un desconocido en esta historia: además de haber trabajado con Villaverde y Sapag, fue socio comercial de Fullone en RIU Construcciones SRL y continúa siendo apoderado de La Libertad Avanza en Río Negro. Durante la propia reunión en la que se trató su designación debió responder además por una denuncia de violencia intrafamiliar y las medidas judiciales que surgieron de aquel conflicto, cuya existencia reconoció aunque sostuvo que se trató de una situación familiar ya esclarecida.

Su nombre también estuvo alrededor de uno de los momentos más incómodos del nacimiento de La Libertad Avanza como partido provincial: el escándalo de las fichas. En medio del proceso de reconocimiento partidario aparecieron adhesiones cuestionadas, la fuerza debió reemplazar 487 fichas y una pericia caligráfica determinó irregularidades en firmas atribuidas a uno de los apoderados. No hay elemento que permita responsabilizar a Piccoli por aquellas falsificaciones, pero sí resulta imposible desconocer que integraba el reducido grupo encargado de la ingeniería legal del partido. Aquella construcción tampoco fue ajena a Villaverde. Por el contrario, fue ella quien encabezó el proceso para obtener el sello de La Libertad Avanza en Río Negro y bajo su conducción se desarrolló toda aquella etapa, con sus éxitos y también con sus escándalos.

Algo parecido ocurrió con el PAMI. Carlos Montenegro, empleado con más de cuatro décadas dentro del organismo, asumió la conducción provincial en febrero de 2024 y duró menos de tres meses. Llamativamente, quien le comunicó telefónicamente que dejaba el cargo fue Piccoli, que no tenía ninguna función ejecutiva dentro del organismo. Después llegó Juan Ignacio Viñals, luego Nicolás Petrini y finalmente Horacio Llamazares. Cuatro conducciones en poco más de dos años, conflictos gremiales, cuestionamientos internos e ingresos de dirigentes vinculados a la política. Demasiado movimiento para un organismo que debería ocuparse principalmente de los jubilados y bastante menos de las necesidades de los distintos sectores de La Libertad Avanza.

Pero sería demasiado cómodo contar esta historia colocando de un lado a Villaverde y del otro a quienes la desplazaron. La actual diputada fue la fundadora y principal constructora del partido en Río Negro, encabezó el proceso para obtener el reconocimiento y eligió a buena parte de los dirigentes que después terminaron enfrentándola. Fullone formó parte de aquel esquema. Piccoli fue uno de sus hombres de confianza. Damián Torres integró la estructura partidaria. Los protagonistas que ahora parecen irreconciliables compartieron hasta hace no demasiado tiempo la misma mesa. En política suele hablarse mucho de traiciones, aunque para que exista un traidor primero tiene que haber existido un aliado.

La ruptura terminó de hacerse visible durante el proceso electoral de 2025. Fullone comenzó a construir un esquema propio y a acercarse a Aníbal Tortoriello. Después llegaron las impugnaciones contra Villaverde y finalmente su imposibilidad de asumir en el Senado. El segundo de la lista terminó ocupando la banca y desde allí aceleró la construcción de poder territorial. Hoy Villaverde conserva formalmente la presidencia del partido, mientras Fullone aparece como el interlocutor elegido por la conducción nacional para ordenar buena parte del armado rionegrino. Una conducción formal por un lado y otra política por el otro. Difícil imaginar que semejante convivencia pueda transcurrir sin sobresaltos.

También quedaron preguntas de aquella campaña que alguna vez tendrán respuesta. Agropez S.A., empresa perteneciente al Grupo Conarpesa, transfirió el 4 de septiembre de 2025 unos 137,5 millones de pesos a La Libertad Avanza nacional, convirtiéndose en uno de los aportantes empresarios importantes de aquella elección. Posteriormente circularon en Río Negro versiones que intentaron relacionar familiarmente a Fullone con Fernando Álvarez Castellano, propietario del grupo pesquero, vinculación que nunca fue negada categóricamente por el sector del senador. Tampoco existe documentación pública que permita afirmar que esos 137,5 millones hayan sido destinados específicamente a financiar la campaña rionegrina. El aporte está registrado; el resto, por ahora, forma parte de las preguntas. Quizás algún día se conozca con mayor precisión cómo se financiaron los diferentes armados provinciales, quién acercó a los grandes aportantes y cuánto de aquellos recursos terminó efectivamente utilizado en cada distrito.

Mientras tanto, con el visto bueno de los Menem se tejen en el territorio, entre el senador y el posible candidato a gobernador Aníbal Tortoriello, las candidaturas locales. Hay acuerdos. Roca y Bariloche estarán representadas por huestes del senador, mientras que Cipolletti y Viedma tienen muy fuertemente instalados los equipos de campaña del diputado nacional. Con un único problema: el apoderado ex JSRN, Damián Torres. El joven abogado llegó al espacio de la mano de su militancia provida, pero desde ambos equipos miran con desconfianza su todavía cercana relación con el gobernador y algunos de sus operadores. Esto fue tomado en cuenta en Buenos Aires, donde si bien no hay destrato hacia su persona, tampoco evalúan por ahora una incursión electoral encabezada por él. Fullone oficia de monitor local de los movimientos que va desarrollando Torres.

Tortoriello juega su partido, Fullone construye el suyo y Villaverde tampoco parece dispuesta a desaparecer de escena. Los Menem administran la lapicera nacional y por debajo empiezan a acomodarse dirigentes que hace apenas un año estaban parados en lugares completamente diferentes. Quizás allí esté el verdadero problema de La Libertad Avanza en Río Negro: no la falta de dirigentes, sino la abundancia de proyectos personales dentro de un espacio que todavía no consigue transformar el voto a Milei en una representación provincial ordenada.

Por último, hay quienes creen que Villaverde está impulsando, a través de su recientemente presentado libro, una próxima candidatura. También puede ser simplemente una forma de recuperar centralidad después de haber perdido buena parte del poder territorial que alguna vez concentró. Pero una frase generó más inquietud que cualquier candidatura: dijo que va a contar todo. Y cuando alguien que estuvo en el centro de la construcción partidaria dice que va a contar todo, inevitablemente aparecen algunas preguntas. ¿Hablará del financiamiento electoral y de los empresarios que participaron de aquel proceso? ¿Hablará de las traiciones a las que asegura haber sido sometida? ¿Contará cómo funcionaba realmente el partido cuando todos los protagonistas de esta historia todavía trabajaban juntos? ¿Hablará de Piccoli, de Fullone y del escándalo de las fichas? ¿Hablará también de su caso en Estados Unidos?

Nadie lo sabe. Lo que sí parece evidente es que quienes hasta hace muy poco tiempo construían juntos La Libertad Avanza en Río Negro hoy conocen demasiado unos de otros. Fullone tiene la banca y la bendición para ordenar territorio. Villaverde a pedido del propio presidente Milei conserva la presidencia partidaria y conoce desde el comienzo cómo se construyó el espacio. Tortoriello tiene votos y aspiraciones. Los Menem tienen la lapicera nacional. Y debajo de todos ellos comienzan a acomodarse las candidaturas para 2027.

Seguramente el juego del carpetazo interno continuará. Habrá que ver quién abre la próxima carpeta y, fundamentalmente, si para entonces el electorado mileísta rionegrino encuentra entre tantas internas alguna propuesta concreta que justifique volver a acompañarlos.