La infraestructura del proyecto de gas natural licuado que Southern Energy impulsa sobre la costa rionegrina sumó un nuevo paso con la adjudicación de una base operativa cerca de San Antonio Este. La obra, a cargo de IEB Construcciones, demandará una inversión de más de $23.336 millones y deberá quedar terminada antes del 20 de mayo de 2027, según la presentación de la empresa ante la Comisión Nacional de Valores.
El contrato prevé la ejecución “llave en mano” de una base operativa y un almacén destinados a brindar soporte logístico y operativo a los buques metaneros Hilli y MKII, piezas centrales del esquema de licuefacción flotante que el consorcio proyecta desarrollar frente a las costas de Río Negro. La instalación funcionará en las proximidades del Puerto San Antonio Este y apunta a cubrir necesidades de operación, abastecimiento y asistencia técnica.
La novedad se conoce en paralelo con otro hito financiero del mismo emprendimiento: Southern Energy cerró un crédito por US$900 millones para avanzar con el gasoducto de 472 kilómetros que alimentará la planta flotante de licuefacción. Ese tramo terrestre es uno de los componentes estructurales del proyecto y permitirá transportar gas desde la cuenca neuquina hacia la costa atlántica rionegrina.
Con estos movimientos, el desarrollo deja atrás la etapa exclusiva de anuncios y empieza a entrar en una fase más concreta de ingeniería, contratación y obras. En el caso de la base operativa, la adjudicación a IEB quedó formalizada a fines de julio y fue informada al mercado como un contrato relevante para la firma, por su peso en la cartera de infraestructura energética.
Southern Energy está integrado por Pan American Energy, YPF, Pampa Energía, Harbour Energy y Golar. En la práctica, el consorcio avanza sobre una plataforma exportadora de gas natural licuado que busca posicionar a Río Negro como punto de salida para futuros embarques desde el Atlántico sur.
El proyecto convive además con otra iniciativa de escala similar en la provincia: Argentina LNG, la sociedad formada por YPF, Eni y XRG, que en agosto pidió su adhesión al RIGI para un desarrollo de mayor magnitud en el Golfo San Matías. Aunque se trata de esquemas distintos, ambos reflejan el interés de la industria por convertir la costa rionegrina en nodo estratégico de la cadena del GNL.
En el territorio, el despliegue de estas inversiones abre expectativas por empleo, movimiento portuario y demanda de servicios locales. También vuelve a poner en primer plano la discusión sobre la infraestructura necesaria para sostener proyectos energéticos de gran escala y el impacto que pueden tener sobre San Antonio Este, San Antonio Oeste y la región atlántica de Río Negro.
Con la base operativa ya adjudicada y el financiamiento del gasoducto encaminado, Southern Energy pasa a una nueva etapa de ejecución. La provincia, mientras tanto, sigue sumando piezas en un mapa energético que empieza a tomar forma sobre su costa.
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