La tranquilidad de Pilo Lil, la pequeña localidad cordillerana ubicada a unos 55 kilómetros de Junín de los Andes, se vio alterada este viernes al mediodía por un violento enfrentamiento entre el actual presidente de la comisión de fomento, Andrés Infante, y su antecesor, Eliseo Díaz. El episodio ocurrió dentro del edificio institucional y derivó en una investigación policial y judicial.

Según la información publicada por LM Neuquén, el cruce terminó a los golpes de puño y generó versiones encontradas sobre lo sucedido en el lugar. En una primera reconstrucción circuló la hipótesis de que Díaz habría exhibido un cuchillo durante la discusión, extremo que luego fue negado por su entorno.

Belén Griselda Alfonso, esposa de Díaz, sostuvo que el conflicto se originó en un pedido realizado el jueves para utilizar un camión de la comisión con el fin de trasladar fardos de pasto para animales. De acuerdo con ese relato, Infante habría dado una respuesta afirmativa en un primer momento, pero el compromiso no se habría concretado al día siguiente, cuando se produjo el reclamo que desencadenó la discusión.

La mujer también desmintió que su esposo haya sacado un arma blanca y afirmó que la pelea fue únicamente a golpes. Además, atribuyó al jefe comunal la iniciativa física del episodio. Esa versión contrasta con la que inicialmente circuló en el pueblo y con la que quedó bajo análisis de las autoridades.

Tras el incidente, el caso tomó un nuevo giro con la intervención policial. Siempre según el mismo medio, Díaz intentó radicar la denuncia en el destacamento de Pilo Lil, pero la presentación no habría sido recibida allí; luego se dirigió a Junín de los Andes y, en el trayecto, fue demorado por personal policial y trasladado a la comisaría de esa ciudad.

Fuentes vinculadas a la investigación señalaron que este tipo de actuaciones suelen labrarse en una comisaría con guardia judicial y no en un destacamento. Hasta el momento no se conoció un parte oficial de la fuerza ni precisiones públicas sobre eventuales cargos por lesiones o amenazas.

El episodio vuelve a exponer la tensión política que atraviesa Pilo Lil. La relación entre Infante y Díaz ya había mostrado fricciones en meses anteriores, en una localidad donde la comisión de fomento concentra buena parte de la gestión cotidiana y las disputas internas suelen impactar de lleno en la vida institucional.

Mientras se esperan definiciones judiciales, el caso dejó a la vista un conflicto que excede la anécdota del enfrentamiento físico y vuelve a poner en escena una interna local de fuerte repercusión en la cordillera neuquina.