Un nuevo ataque a piedrazos sobre la Ruta Nacional 22 volvió a encender las alarmas entre camioneros y transportistas del Alto Valle. Esta vez, el hecho ocurrió a la altura de Chichinales, donde un chofer denunció que le rompieron el parabrisas y que su acompañante sufrió lesiones por el impacto de proyectiles arrojados desde la vera de la calzada.
De acuerdo con lo que difundió el propio trabajador en redes sociales y en grupos del sector, el episodio se produjo mientras regresaba sin carga hacia Río Colorado junto a otro ocupante. En el video que circuló entre transportistas, el camionero advirtió sobre el riesgo de transitar por la zona y pidió precaución a quienes circulen por la subida de Chichinales, en el kilómetro 1115 de la traza.
La secuencia generó una rápida reacción en comunidades de conductores y transportistas, donde se multiplicaron los mensajes de alerta y los relatos de hechos similares. Según esos testimonios, el problema no se limitaría a Chichinales y también se registraría en otros puntos del Alto Valle, como Villa Regina y Guerrico, donde los vehículos pesados suelen quedar expuestos en sectores de baja velocidad o detención.
La Ruta 22 es uno de los corredores más transitados de Río Negro y Neuquén, y desde hace años arrastra reclamos por seguridad vial, mantenimiento y controles. En Chichinales, además, el tramo concentra operativos policiales y de prevención con frecuencia, lo que da cuenta de la relevancia estratégica de ese punto para el movimiento de cargas y pasajeros en la región.
El nuevo episodio se suma a una lista de hechos que transportistas vienen denunciando de manera reiterada, muchas veces a través de redes sociales, ante la dificultad para sostener denuncias formales o recibir respuestas inmediatas. Esa dinámica alimenta la percepción de desprotección en un sector que depende de la ruta para trabajar y que advierte sobre los daños materiales, las lesiones y el riesgo de siniestros más graves.
Por ahora, no se informó de una identificación de los autores ni de intervenciones oficiales específicas vinculadas a este caso puntual. Sin embargo, el hecho volvió a exponer una preocupación persistente en el Alto Valle: la vulnerabilidad de quienes circulan por la Ruta 22 en zonas donde, según los transportistas, los ataques con piedras se han vuelto una amenaza recurrente.
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