Río Negro consolidó en los últimos años una expansión sostenida de su ganadería bovina, con más hacienda, mejores índices reproductivos, mayor terminación dentro de la provincia y un incremento de la faena local. Según expuso el gobernador Alberto Weretilneck durante la 30° Expo Rural de la Comarca, en Viedma, el stock pasó de unas 400.000 a alrededor de 700.000 cabezas, en una de las transformaciones productivas más relevantes del sector en la última década.

El mandatario sostuvo además que la eficiencia reproductiva trepó del 52% al 62%, mientras que la cantidad de animales terminados dentro de la provincia se quintuplicó. En paralelo, la faena bovina aumentó 70% hasta ubicarse en torno de las 170.000 cabezas anuales, y las cabañas bovinas pasaron de 10 a 25, un dato que refleja el crecimiento de la base genética y la mayor capacidad de adaptación del rodeo a las condiciones patagónicas.

El salto productivo, de acuerdo con la información oficial, estuvo acompañado por una política sostenida de financiamiento, sanidad, asistencia técnica, controles, incorporación de maquinaria y producción de forraje. La Provincia viene presentando ese esquema como una estrategia para mejorar la eficiencia de los rodeos y permitir que más animales se recríen, engorden y terminen en territorio rionegrino, con mayor valor agregado local.

Uno de los cambios centrales fue la ampliación de la oferta de alimento. La superficie de maíz habría pasado de unas 12.000 a cerca de 28.000 hectáreas, mientras que las pasturas y otras producciones forrajeras superarían las 50.000 hectáreas. En los últimos ocho años, además, se sumaron alrededor de 9.200 hectáreas de alfalfa. Ese crecimiento redujo la dependencia de otras provincias y fortaleció la recría y el engorde dentro de Río Negro.

La expansión del forraje se apoyó en obras de riego en IDEVI, Valle Medio, Alto Valle y Río Colorado, junto con infraestructura eléctrica asociada al Plan Castello, según la comunicación oficial provincial. Para la próxima etapa, el gobierno menciona proyectos ya definidos en un programa aprobado con el BID por alrededor de US$85 millones, que incluye la modernización de IDEVI, electrificación entre General Conesa y Guardia Mitre, infraestructura productiva en Negro Muerto, nuevas superficies en Margen Norte y un componente para gestión de riesgos agropecuarios.

En ese esquema, el financiamiento aparece como otra pieza clave. La Provincia dijo que amplía herramientas a través del Ministerio de Desarrollo Económico y Productivo, la Agencia de Desarrollo, el CFI, Banco Patagonia, Río Negro Fiduciaria y otras líneas específicas, con el objetivo de acompañar inversiones en infraestructura, genética, riego, equipamiento y capital de trabajo.

La integración entre agricultura y ganadería también se refleja en el Valle Inferior, donde conviven unas 6.800 hectáreas de pasturas, cerca de 4.000 hectáreas de maíz y alrededor de 20.000 bovinos bajo riego. Para el gobierno provincial, ese modelo sintetiza la nueva etapa de la actividad: más producción primaria, más genética, más animales terminados y una porción mayor de la economía ganadera quedándose en la provincia.