Una iniciativa presentada en la Legislatura de Río Negro propone pavimentar de manera integral la Ruta Provincial 7 para unir Balsa Las Perlas con Luis Beltrán y conformar un nuevo corredor longitudinal sobre la margen sur del río Negro. El proyecto apunta a ofrecer una alternativa a la Ruta Nacional 22, hoy saturada por el crecimiento del tránsito regional.
La propuesta fue impulsada por el legislador Luciano Delgado Sempé y prevé la ejecución de la obra en cuatro etapas sucesivas. En total, alcanza 243 kilómetros de traza y abarca sectores que hoy presentan caminos de ripio o tramos irregulares para la circulación, según los fundamentos legislativos difundidos con la iniciativa.
El primer tramo contempla la conexión entre Balsa Las Perlas e Isla Jordán, con una extensión estimada de 20 kilómetros. Luego seguirían 49 kilómetros hasta Paso Córdoba, otros 73 kilómetros hasta Valle Azul y, finalmente, 101 kilómetros para enlazar Valle Azul con Luis Beltrán. La idea es consolidar una vía continua entre el Alto Valle y el Valle Medio.
Uno de los argumentos centrales del proyecto es que la Ruta 22 concentra buena parte de la movilidad cotidiana y productiva del Alto Valle, con fuerte presión sobre los accesos entre Cipolletti, General Roca, Allen, Fernández Oro y otras localidades cercanas. En ese contexto, la Ruta 7 aparece como una opción para repartir parte de ese flujo y reducir la dependencia de un único corredor.
La iniciativa también subraya un beneficio para quienes parten desde Balsa Las Perlas, porque la conexión hacia distintos puntos de Río Negro podría hacerse sin atravesar previamente la ciudad de Neuquén. Para los autores del proyecto, esa condición reforzaría la integración interna de la provincia y mejoraría la circulación entre localidades hoy separadas por la falta de infraestructura pavimentada continua.
En términos económicos, el texto legislativo calcula que la obra demandaría entre $243.000 millones y $364.500 millones, sobre la base de un costo estimado de entre $1.000 millones y $1.500 millones por kilómetro. Se trata de una proyección inicial, sujeta a cambios según el diseño final, las etapas de ejecución y las condiciones de financiamiento.
El proyecto plantea que los fondos podrían provenir de Rentas Generales, regalías hidrocarburíferas, mineras y gasíferas, además de eventuales aportes nacionales o créditos de organismos financieros. La magnitud del esquema da cuenta de una obra que, si avanza, requerirá varios años de planificación y una definición política y presupuestaria de largo plazo.
Más allá del tránsito diario, la pavimentación de la Ruta Provincial 7 también es presentada como una apuesta logística para la producción rionegrina. Sus impulsores sostienen que el corredor podría facilitar el traslado de fruta, hacienda, minerales e hidrocarburos, y sumar una segunda vía longitudinal pavimentada entre el Alto Valle y el Valle Medio.
Por ahora, la iniciativa deberá transitar el debate legislativo antes de convertirse en una obra concreta. Pero el planteo vuelve a instalar una discusión de fondo para Río Negro: cómo ampliar la conectividad regional y acompañar el crecimiento de la circulación con infraestructura capaz de sostener la expansión productiva y urbana.
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