La intendenta de General Roca y candidata a gobernadora por el Partido Justicialista, María Emilia Soria, cuestionó este martes el esquema de compensación de fondos de coparticipación impulsado por la Provincia junto con un grupo de municipios y reclamó abrir una discusión de fondo sobre una nueva ley que distribuya recursos con mayor equidad entre todas las localidades rionegrinas.

Soria sostuvo que la iniciativa dejó afuera a una parte importante de los intendentes y advirtió que el mecanismo termina generando diferencias entre ciudades grandes y pequeñas. “Hay municipios clase A y municipios clase B”, planteó en su crítica al acuerdo, al que consideró insuficiente para resolver el problema estructural del reparto de fondos.

La jefa comunal roquense explicó que decidió firmar el entendimiento porque, aun con sus reparos, se trata de recursos que llegarán a su ciudad. En ese sentido, remarcó que Roca utilizará lo que le corresponda para sostener obras y servicios, aunque insistió en que el debate central sigue pendiente: una coparticipación “justa y equitativa” para los 39 municipios de la provincia.

En su lectura, la frustración del debate original estuvo en que no hubo una contrapropuesta real a las demandas planteadas por los intendentes. Según dijo, la convocatoria provincial no recogió observaciones ni incorporó cambios sustanciales, lo que dejó a varios municipios sin participación efectiva en una discusión que, por su alcance, impacta de manera directa en la capacidad de gestión local.

Soria afirmó además que 25 municipios no formaron parte del esquema, entre ellos Viedma, y consideró que esa exclusión profundiza distorsiones dentro del mapa rionegrino. Para la dirigente peronista, los casos de General Roca y Bariloche reflejan el malestar de las ciudades más grandes, que —según interpretó— perciben que el mecanismo fue diseñado para favorecer a un solo ganador.

La intendenta vinculó el reclamo con una problemática más amplia: la pérdida de población en varias localidades y la falta de oportunidades laborales para los jóvenes. A su entender, cualquier reforma coparticipable debería contemplar esas asimetrías territoriales y sostener a las ciudades que necesitan más inversión para retener habitantes y generar desarrollo.

Durante su paso por Viedma, Soria también destacó obras que su municipio lleva adelante en General Roca y subrayó la importancia de sostener políticas locales en deporte, cultura, oficios y contención social. Allí situó otra de sus preocupaciones: el aumento del narcotráfico y del consumo problemático entre adolescentes y jóvenes, un fenómeno que —dijo— condiciona cada vez más la agenda cotidiana de los gobiernos municipales.

En el tramo político, la candidata reivindicó la unidad dentro del peronismo, aunque planteó que no alcanza por sí sola para construir una alternativa electoral competitiva. Con tono de campaña, llamó a dialogar con los vecinos y puso el eje en la situación económica de los hogares, especialmente en jubilados y familias que enfrentan subas de tarifas y caída del poder de compra.

Soria cerró con una definición sobre su doble rol de intendenta y postulante provincial: seguirá administrando General Roca mientras recorre otros puntos de Río Negro. En ese camino, aseguró que buscará llevar su planteo a la cordillera y al resto de la provincia con una consigna central: discutir una coparticipación más justa para todos los municipios.