El bloque de Juntos Somos Río Negro repudió este viernes las agresiones contra el legislador Juan Murillo y manifestó su solidaridad con el parlamentario, luego de los incidentes que se produjeron durante la sesión legislativa y al término del debate por la reforma del Ipross. La bancada oficialista sostuvo que hubo insultos, rodeo e intimidación por parte de dirigentes de Unter, y reclamó que la discusión pública se mantenga dentro de las reglas democráticas.

Según el planteo de JSRN, las agresiones no se limitaron al recinto, sino que continuaron en el exterior de la Legislatura. El bloque afirmó que el accionar de un grupo de manifestantes derivó en un cerco y en expresiones violentas contra Murillo, a quien identificó como el destinatario de un hostigamiento que excede el derecho a manifestarse.

En su pronunciamiento, el oficialismo provincial defendió la protesta gremial y remarcó que existe pleno derecho a reclamar, expresar desacuerdos y cuestionar decisiones públicas. Sin embargo, advirtió que ese ejercicio no puede convertirse en insulto, amenaza o intimidación, y sostuvo que la diversidad de posiciones debe tramitarse con respeto institucional.

El episodio se produjo en una jornada marcada por la sanción de la reforma de la ley de Ipross, uno de los puntos más sensibles del temario legislativo. Durante el debate, representantes de Unter participaron de las manifestaciones en rechazo al proyecto, en el marco de un paro docente de 48 horas, lo que elevó la tensión dentro y fuera del recinto.

Murillo, legislador del PRO por el circuito Valle Medio y Río Colorado, fue cuestionado por su posición en la votación y quedó en el centro de la controversia tras los cruces con referentes gremiales. La reacción de JSRN buscó cerrar filas en torno al parlamentario y enviar una señal política de respaldo frente a lo que consideró una forma de presión inaceptable.

El bloque oficialista también planteó que los legisladores y los dirigentes sindicales representan sectores distintos de la sociedad y que esa convivencia democrática exige aceptar las diferencias sin convertir al adversario en enemigo. En ese marco, insistió en que el debate político y gremial debe sostenerse sin recurrir a prácticas que impliquen amedrentamiento.

La Legislatura rionegrina viene atravesando sesiones de alto voltaje político, con discusiones que combinan reformas estructurales, reclamos sectoriales y fuerte exposición pública de los bloques. En ese clima, el episodio con Murillo reabrió el debate sobre los límites de la protesta y la necesidad de preservar el funcionamiento institucional aun en contextos de conflicto.

Desde Juntos Somos Río Negro cerraron su mensaje con un rechazo explícito a cualquier forma de violencia, agresión o intimidación como herramienta para imponer posiciones. En paralelo, insistieron en que la discusión sobre la obra social estatal debe seguir por la vía legislativa y con respeto a quienes representan a la ciudadanía.