La reforma del régimen de biocombustibles aprobada por el Senado el 17 de septiembre ya entró a Diputados y quedó habilitada para comenzar su tratamiento en comisión. El expediente fue girado a Energía y Combustibles, como comisión de cabecera, y a Presupuesto y Hacienda, paso necesario antes de que pueda llegar al recinto.

La iniciativa propone reemplazar la Ley 27.640 y establecer un nuevo marco regulatorio para la elaboración, almacenaje, comercialización, mezcla y autoconsumo de biocombustibles en todo el país. También declara de interés público la actividad y le asigna a la Secretaría de Energía la autoridad de aplicación.

Uno de los puntos centrales del texto es la suba gradual de los cortes obligatorios. Para el gasoil, mantiene al inicio una mezcla de biodiésel del 7,5% y la eleva al 10% a los doce meses de la sanción. En las naftas, el bioetanol pasará del 12% al 15% en el mismo plazo.

Además, el proyecto preserva un piso del 6% para el bioetanol elaborado a partir de caña de azúcar y otro 6% para el producido con maíz, mientras que el porcentaje restante podrá abastecerse con otras materias primas autorizadas. El texto también habilita mezclas por encima de los mínimos obligatorios y contempla importaciones en caso de faltantes o para cortes superiores.

La propuesta incorpora un esquema de comercialización basado en un mercado electrónico de acceso público, con mecanismos de transparencia para la negociación de precios y volúmenes. También prevé la posibilidad de contratos a término para asegurar el abastecimiento de los cortes obligatorios.

Entre otras novedades, el proyecto habilita la inyección de biometano en la red de gasoductos, promueve el uso de vehículos flex fuel y libera la comercialización del combustible sostenible de aviación, conocido como SAF o biojet. En materia tributaria, mantiene las exenciones vigentes para los biocombustibles habilitados y grava sólo la porción fósil cuando haya mezclas.

La reforma, según el texto que obtuvo media sanción en la Cámara alta, tendría vigencia por 15 años y crea además un período de transición para el mercado del biodiésel hasta el 1 de enero de 2036. En el Senado fue aprobada por 41 votos a favor y 25 en contra, tras un debate en el que se incorporaron cambios a partir de distintas iniciativas parlamentarias.

Con su ingreso a Diputados, el proyecto abre ahora una nueva instancia legislativa en un sector que vuelve a quedar en el centro de la discusión energética e industrial. La definición que adopte la Cámara baja será clave para provincias productoras, pymes del rubro y la cadena agroindustrial vinculada al bioetanol y al biodiésel.