Una bebé prematura de apenas 1,331 kilos fue operada con éxito en el Hospital de Bariloche, en una intervención cardiovascular de alta complejidad que permitió evitar su derivación a otro centro asistencial. La cirugía, realizada en el sistema público de Río Negro, cerró un ductus arterioso y resolvió una patología que podía comprometer el corazón y otros órganos de la recién nacida.

La paciente tenía 32 días de vida y una edad gestacional corregida de 33,4 semanas al momento del procedimiento. Según explicó el neonatólogo Martín Vega, primero se intentó cerrar el ductus con tratamiento farmacológico, pero la medicación no dio resultado y se avanzó con la alternativa quirúrgica.

El ductus arterioso es una comunicación que puede mantenerse abierta en algunos bebés prematuros y generar complicaciones importantes si no se corrige a tiempo. En este caso, el equipo médico evaluó que la evolución de la niña requería una intervención más compleja, por lo que se resolvió actuar dentro del propio hospital, sin exponerla a los riesgos de un traslado.

Para concretar la operación viajaron al hospital especialistas en cirugía cardiovascular infantil, que trabajaron junto con los equipos locales de quirófano y Neonatología. La estrategia fue movilizar a los profesionales hasta Bariloche y no a la paciente, una decisión clave por su fragilidad clínica y su bajo peso.

Desde el área de enfermería neonatal, Noelia Cárdenas destacó que la institución cuenta con una Neonatología de complejidad 3B, condición que permitió sostener el procedimiento en ese establecimiento público. La disponibilidad de recursos y la coordinación entre los distintos equipos fueron determinantes para llevar adelante la cirugía.

Vega también subrayó el aporte de los especialistas que participaron del operativo y agradeció el trabajo conjunto del Dr. Pérez Grosero y la Dra. Cecilia Zular, además del personal local. La intervención se desarrolló de manera exitosa y permitió resolver un cuadro delicado sin necesidad de traslado interhospitalario.

El caso se suma a otros procedimientos de alta complejidad realizados en hospitales públicos de Río Negro y vuelve a poner en foco la capacidad del sistema sanitario provincial para responder con equipos interdisciplinarios ante situaciones críticas. En pacientes tan pequeños, cada decisión clínica puede resultar determinante para evitar complicaciones mayores.