La producción hortícola de la Comarca Viedma-Patagones suma una alternativa que ya dejó de ser experimental. En un invernadero del Parque Industrial de Viedma, un equipo profesional trabaja con hidroponía para abastecer a verdulerías de la zona y también a un mercado más amplio, con hortalizas de hoja que llegan con raíz, conservan frescura por más tiempo y se presentan como una opción de mayor inocuidad y eficiencia.
El emprendimiento, Folia Hidrocultivos Sustentables, está integrado por los ingenieros agrónomos Lautaro Bertorello y María Virginia Erezuma, junto con la técnica y licenciada María Constanza Tasca Colombo. Según explicaron, el proyecto lleva poco más de dos años y se apoya en el sistema NFT, una técnica en la que las plantas crecen sin suelo, sobre canales por los que circula una fina película de solución nutritiva.
La lógica productiva cambia de raíz respecto de la horticultura tradicional. En lugar de depender de la tierra, el cultivo recibe directamente los nutrientes que necesita a través de un circuito cerrado, con control cotidiano de variables como pH, conductividad eléctrica, temperatura, ventilación y riego. Ese manejo intensivo permite optimizar el uso del agua y ajustar el desarrollo de las plantas con mayor precisión que en un esquema convencional.
Una de las ventajas más valoradas por los comerciantes es la vida útil del producto. Al cosecharse con raíz, las hojas mantienen turgencia y aspecto por más tiempo en góndola, algo que se traduce en una mejor conservación para verdulerías y locales especializados. Esa característica abrió espacio en comercios de la Comarca y también en envíos hacia Bahía Blanca, donde crece la demanda de productos diferenciados.
La oferta incluye rúcula, distintas variedades de lechuga —hoja de roble, crespa y mantecosa— y aromáticas como cilantro y menta. Este año, además, incorporaron col asiática, una hoja tierna que se comercializa sola o en mezclas, y que tuvo buena recepción. Para la temporada de mayor consumo también prevén sumar albahaca, uno de los cultivos más demandados en primavera y verano.
En términos de tiempos, el ciclo entre trasplante y cosecha lleva entre 35 y 40 días, aunque puede acelerarse con el aumento de las temperaturas. Eso obliga a sostener un monitoreo permanente dentro del invernadero, sobre todo en jornadas de calor intenso, cuando la ventilación y el manejo del agua resultan decisivos para sostener la calidad del cultivo.
La experiencia muestra que la hidroponía empieza a ocupar un lugar concreto en la producción hortícola regional. Con una superficie actual de 350 metros cuadrados bajo cubierta y posibilidades de expansión en altura, el sistema se perfila como una herramienta para producir más por metro cuadrado, con menos dependencia del suelo y mayor regularidad en la oferta.
En una región donde el clima y la disponibilidad de agua siempre condicionaron la actividad hortícola, este tipo de iniciativas aparece como una respuesta técnica y comercial a la vez. Sin reemplazar por completo al modelo tradicional, la hidroponía se consolida como una vía posible para diversificar la producción local y acercar a los consumidores de la Comarca hortalizas más frescas, estables y trazables.
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