La Asociación Sindical de Salud Pública de Río Negro (Asspur) rechazó la propuesta salarial presentada por el Gobierno provincial y elevó su reclamo a un salario mínimo inicial de $2 millones para los trabajadores de la salud. El gremio sostuvo que el ofrecimiento oficial no compensa la pérdida del poder adquisitivo y que los montos ofrecidos no constituyen una mejora salarial real.
Según el planteo sindical, la propuesta del Ejecutivo contempla sumas de entre $80.000 y $110.000 por agente, pero de carácter no remunerativo. Asspur cuestionó ese formato porque, a su entender, no se incorpora al básico ni impacta de manera sostenida en el salario de bolsillo.
En un comunicado difundido este miércoles, la organización afirmó que los llamados “bonos” no reemplazan una recomposición salarial y que el deterioro de los ingresos ya afecta la capacidad de cubrir necesidades básicas. También insistió en que la negociación no puede cerrarse sin participación efectiva de los trabajadores del sistema público de salud.
El rechazo se enmarca en una negociación que el Gobierno de Río Negro abrió el 14 de octubre con ATE y UPCN en la Mesa de la Función Pública. Allí, la Provincia presentó una actualización del 4,18% con los haberes de octubre, calculada a partir del promedio de inflación nacional y de Viedma de agosto y septiembre.
La propuesta oficial también prevé una nueva actualización con los salarios de diciembre, atada al promedio de los índices de octubre, y una suma extraordinaria en el primer trimestre de 2027, cuyo monto quedará para una próxima reunión. Además, el Ejecutivo planteó sostener durante 2027 el mecanismo de actualización por inflación.
Asspur objetó especialmente que la discusión salarial no se limite a un esquema general para estatales y pidió una paritaria específica para Salud, con participación de los trabajadores del sector. Para el gremio, la situación salarial del personal sanitario requiere una respuesta diferenciada por la presión que soporta el sistema público.
El reclamo se suma a un clima de tensión gremial que atraviesa la negociación estatal en Río Negro, en un contexto de inflación persistente y pérdida del poder adquisitivo. En ese marco, Salud aparece como uno de los sectores más sensibles por el nivel de demanda asistencial y la necesidad de sostener servicios esenciales en toda la provincia.
Mientras continúa el debate entre el Gobierno y los gremios estatales, Asspur volvió a remarcar que no aceptará bonos como sustituto de aumentos al salario básico. La discusión, así, queda abierta y con el foco puesto en el impacto que la propuesta final pueda tener sobre los ingresos de quienes sostienen la atención en hospitales y centros de salud de la provincia.
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