Daniel González presentó su renuncia como secretario de Coordinación de Energía y Minería y dejó el Gobierno tras casi dos años de gestión en un área central para la política energética de la administración nacional. La decisión sorprendió al sector privado, donde se había consolidado como uno de los principales interlocutores del equipo económico.
Según la versión conocida este jueves por la noche, González venía conversando su salida con el ministro de Economía, Luis Caputo, desde junio. El funcionario habría expresado entonces señales de desgaste personal, pero el ministro le pidió que siguiera en el cargo para completar procesos regulatorios y tarifarios considerados prioritarios por el Gobierno.
Entre esas definiciones figuraban la aprobación de proyectos estratégicos bajo el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones y el avance de la iniciativa para modificar el esquema de Zonas Frías, que sostiene subsidios en las tarifas de gas. En paralelo, González había quedado al frente de una agenda compleja, con reformas regulatorias, revisión de subsidios y reordenamiento del mercado eléctrico.
La confirmación de su salida se conoció durante una transmisión del streaming Las tres anclas, donde el propio González dijo que la decisión venía siendo conversada desde hacía meses. También reconoció que el momento no había parecido oportuno para dar ese paso antes, y planteó que se trataba del cierre de un ciclo sin una vocación política sostenida por su parte.
En su entorno atribuyen la renuncia al desgaste acumulado por la exigencia del cargo, una carga que —según esa mirada— se volvió más intensa por la falta de una estructura de apoyo robusta y por la complejidad de los temas a su cargo. También señalaron que no se trató de una ruptura política ni de un episodio puntual.
Con la salida de González, la conducción del área energética quedará en manos de María Tettamanti, secretaria de Energía, que pasará a reportar directamente al ministro Caputo. Por ahora no está previsto un reemplazo para la Secretaría de Coordinación de Energía y Minería, un movimiento que simplifica la estructura pero concentra más responsabilidades en una sola funcionaria.
La renuncia también deja abiertas preguntas sobre la continuidad de la dinámica interna del área. Hasta ahora, González concentraba la articulación política e institucional, mientras Tettamanti se ocupaba de la pata técnica y regulatoria. Ese equilibrio, que había permitido avanzar en varias definiciones del sector, deberá reacomodarse en un contexto de decisiones todavía pendientes.
González había ingresado formalmente al Ministerio de Economía el 28 de agosto de 2024. Su desembarco se produjo durante la gestión de Eduardo Rodríguez Chirillo y luego continuó con Tettamanti al frente de la Secretaría de Energía. En ese recorrido, el exfuncionario había impulsado una orientación pragmática para la política energética, con foco en la normalización tarifaria, la reforma del mercado eléctrico y la privatización de algunos activos estatales.
Pero su paso por el Gobierno también estuvo marcado por tensiones internas. En el sector energético hubo diferencias con funcionarios alineados con el asesor presidencial Santiago Caputo, especialmente en torno a mecanismos de financiamiento para la ampliación del transporte eléctrico y en la conducción de Enarsa, una empresa clave en la importación de GNL, la administración de pagos del Plan Gas y la gestión de activos de generación.
La decisión de González se inscribe, además, en un cuadro más amplio de desgaste en la administración nacional, donde varias áreas enfrentan dificultades para sostener equipos técnicos especializados. En este caso, la salida de uno de los principales articuladores del área energética obliga al Gobierno a recalibrar la conducción de un sector sensible, tanto por su peso fiscal como por su impacto directo sobre tarifas, inversiones y abastecimiento.
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