Un estudio de prefactibilidad volvió a ubicar al río Negro en el centro de la discusión logística de la región al concluir que su navegación sería técnicamente factible y podría resultar económicamente y ambientalmente atractiva. La propuesta apunta, en una primera etapa, a transportar arenas silíceas para Vaca Muerta y, eventualmente, sumar otras cargas como frutas, hortalizas y contenedores.

La necesidad de abastecer al complejo hidrocarburífero con arena para fractura hidráulica, que hoy se traslada sobre todo por camión desde Entre Ríos, impulsó el análisis de una vía fluvial que recorre unos 720 kilómetros entre la desembocadura del río, en la zona de Viedma y Carmen de Patagones, y el compensador Arroyito. El objetivo sería reducir costos logísticos y el impacto del transporte carretero.

El informe plantea distintas alternativas de desarrollo. Una opción exclusiva para arena demandaría una inversión superior a US$ 393 millones, mientras que una operación mixta con barcazas areneras y contenedores requeriría más de US$ 468 millones. En el escenario más amplio, con todas las obras previstas, el presupuesto treparía a más de US$ 592 millones. Además, el mantenimiento anual del canal fue estimado en US$ 21 millones.

Para volver navegable el curso, el estudio prevé dragados específicos por unos 36 millones de metros cúbicos de sedimentos, con una profundidad de 2,30 metros y un calado operativo de 1,60 metros. También contempla un canal de tránsito de 33 metros de ancho y remolcadores diseñados especialmente para el río, con convoyes de hasta 111 metros de eslora y 10 metros de manga.

Entre las obras necesarias figuran intervenciones en puentes y en la infraestructura portuaria. El esquema incluye la construcción de un puente en Guardia Mitre y adecuaciones o reemplazos en los puentes de Isla Jordán, Valle Azul y Las Perlas, además de un puerto de transferencia cercano a Viedma y posibles terminales fluviales en distintos puntos del valle.

El proyecto también abre una discusión sobre el destino del material dragado, la operatividad de las tomas de agua existentes y la articulación con el sistema ferroviario. En ese marco, aparecen alternativas que combinan navegación, tren y nodos logísticos terrestres para mover la arena hacia Vaca Muerta y, al mismo tiempo, aprovechar la vía para otras producciones regionales.

De acuerdo con el informe, todavía restan definir las obras finales, la financiación y los responsables de cada inversión. El estudio recomienda una etapa posterior de mercado, anteproyectos y ajustes de costos, mientras el tema ya genera expectativa en Río Negro y Neuquén por su posible impacto productivo y territorial.