La obra vinculada al futuro polo exportador de gas natural licuado en la costa de Río Negro sumó esta semana una señal concreta de avance: al arribo de los primeros caños para el gasoducto San Matías en San Antonio Este se le agrega el inicio del reposicionamiento del buque Hilli Episeyo, que dejó su operación frente a Camerún y se dirige a Singapur para su reacondicionamiento antes de desembarcar en la Argentina. Con esos movimientos simultáneos, el esquema industrial ya enlaza tareas en África, Asia y la Patagonia.

El proyecto está a cargo de Southern Energy S.A., consorcio integrado por Pan American Energy, YPF, Pampa Energía, Harbour Energy y Golar LNG. La iniciativa obtuvo aprobación nacional dentro del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones, bajo la modalidad de proyecto de exportación estratégica de largo plazo, para instalar una planta flotante de licuefacción en el Golfo San Matías y abastecerla inicialmente con gas del sistema San Martín.

En paralelo, el Ministerio de Economía también aprobó dentro del RIGI el plan de inversión de San Matías Pipeline S.A., la sociedad que llevará adelante el gasoducto dedicado para exportación. La traza prevista es de aproximadamente 480 kilómetros, con caños de 36 pulgadas y una capacidad de transporte de 27 millones de metros cúbicos por día, desde el área de Tratayén, en Neuquén, hasta la zona de San Antonio Oeste, en Río Negro.

La primera etapa visible de esa obra empezó a sentirse en el puerto de San Antonio Este. Allí comenzó el ingreso del tendido que abastecerá al ducto y que, según lo informado sobre la operatoria portuaria local, llegará en sucesivos embarques desde la India. El movimiento rompe la estacionalidad habitual del puerto rionegrino y anticipa una demanda sostenida de logística, acopio y servicios vinculados a la construcción energética.

Los tubos son fabricados por la firma india Welspun, proveedor habitual de grandes proyectos de transporte de hidrocarburos. De acuerdo con los datos difundidos sobre la obra, el primer cargamento incluyó miles de piezas para cubrir decenas de kilómetros del futuro tendido, un dato que permite dimensionar la magnitud del proyecto y el volumen de materiales que deberá movilizar Río Negro durante los próximos meses.

Al mismo tiempo, el componente flotante del plan también entró en fase de transición. Golar LNG informó que el Hilli Episeyo concluyó su contrato de ocho años en Camerún y se encuentra en reposicionamiento hacia Singapur para ser modificado antes de iniciar en 2027 su contrato de 20 años con Southern Energy. La propia compañía había anticipado además que el buque ingresaría al astillero de Seatrium para tareas de actualización y extensión de vida útil.

Ese paso resulta central para el cronograma oficial y empresario. La planta flotante será la primera en operar frente a la costa rionegrina y permitirá poner en marcha las exportaciones de GNL con una conexión inicial al Gasoducto San Martín, mientras se completa la infraestructura dedicada. Más adelante, el esquema prevé sumar una segunda unidad flotante, identificada como MK II, para elevar la capacidad de procesamiento del complejo.

La magnitud económica del desarrollo explica el interés que despierta en la región. La aprobación otorgada a Southern Energy bajo el RIGI encuadra una inversión para licuefacción y exportación, mientras que el gasoducto dedicado constituye otra pieza clave del paquete. En Río Negro, además, la Legislatura avanzó este año con la ratificación del acta acuerdo firmada por la Provincia con Southern Energy y San Matías Pipeline, consolidando el marco político e institucional del desembarco.

Para Neuquén y Río Negro, el proyecto representa algo más que una obra de infraestructura. Supone abrir una vía estable para colocar gas de Vaca Muerta en mercados externos, sumar actividad portuaria e industrial sobre la costa atlántica y reconfigurar la relación entre la cuenca productora y el litoral rionegrino. La llegada de los primeros caños y el viaje del Hilli Episeyo muestran que esa hoja de ruta dejó de ser sólo un anuncio y empezó a tomar forma material en varios puntos del mundo al mismo tiempo.

Si se cumplen los plazos previstos por las empresas y los actos administrativos ya aprobados, la costa rionegrina quedará incorporada en los próximos años a la red global del GNL, con impacto directo sobre la logística regional, la demanda de servicios y la proyección exportadora del gas argentino.