El consumo de carne vacuna volvió a mostrar señales de retroceso en la Argentina durante los primeros siete meses de 2026, en paralelo con un mayor dinamismo de las exportaciones. Según un informe de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA), entre enero y julio se consumieron 1,202 millones de toneladas, lo que implicó una caída interanual de 1,2%.
El dato más sensible del relevamiento es el descenso del consumo por habitante. De acuerdo con la entidad, los argentinos comieron casi cinco kilos menos de carne vacuna que en igual período de 2025. El promedio móvil de los últimos doce meses del indicador per cápita se ubicó en 45,3 kilos por persona al año, con una baja de 9,4% frente al registro de julio del año pasado.
El reporte atribuyó la caída del consumo a la dinámica de los precios minoristas. En julio, señaló, hubo una desaceleración mensual del valor promedio de la carne vacuna, pero el incremento interanual siguió por encima de otros productos sustitutos. Según CICCRA, el precio promedio de los cortes vacunos aumentó 34,9% anual, por encima del pollo, que subió 33,7% en los últimos doce meses.
La entidad precisó que durante julio el aumento de precios de la carne vacuna fue de 2,5% mensual. En ese mismo período, el pollo avanzó 2,2% y una canasta de hamburguesas congeladas mostró una baja de 0,6%. En términos interanuales, el precio de la caja de hamburguesas congeladas fue el que más subió, con 44,7%, seguido por el de la carne picada común, con 41,8%.
En ese contexto, CICCRA sostuvo que el abastecimiento del mercado doméstico habría verificado una contracción de 12% interanual, fenómeno que se reflejó en el menor nivel de consumo. Al mismo tiempo, el informe indicó que las exportaciones mantuvieron una dinámica positiva, con un crecimiento de 8,8% interanual en el volumen enviado al exterior entre enero y julio.
La mejora exportadora, según el reporte, estuvo vinculada en parte a las ventas a Estados Unidos. El texto mencionó un cupo otorgado por ese país que compensó las menores compras realizadas por China, mercado que venía siendo clave para la carne argentina.
Aunque el informe describió una fase de estabilización de precios en algunos productos, advirtió que las bajas en cortes vacunos y pollo no alcanzaron para revertir el deterioro del consumo. El escenario combina una demanda interna debilitada con una mayor orientación de la producción hacia el mercado externo, una tendencia que tiene impacto directo sobre los bolsillos de los hogares y sobre una referencia central de la mesa argentina.
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