Un sector de dirigentes, empresarios y referentes con pasado en distintas experiencias de gestión empezó a moverse con la intención de construir una tercera vía electoral por fuera del oficialismo nacional y del peronismo. La apuesta, según se describió en el artículo, es ofrecer una alternativa para un “espacio político sin dueño”.

La iniciativa parte de la premisa de que existe una porción importante del electorado que no se siente representada ni por Javier Milei ni por el peronismo. Los impulsores de esa lectura sostienen que entre el 40% y el 50% de los votantes podría acompañar una candidatura de ese perfil, aunque por ahora el espacio aparece más como una conversación en desarrollo que como una estructura cerrada.

Entre los nombres que circularon figura el del empresario Jorge Brito, señalado como uno de los outsiders con mejor posicionamiento para una eventual competencia. La nota indicó que el interés por su figura surgió luego de sondeos y movimientos de dirigentes que buscan una referencia competitiva por fuera de los polos dominantes.

También fueron mencionados otros actores del mundo empresario y político. Según el artículo, el pastor Dante Gebel pospuso cualquier definición sobre una candidatura, mientras que Daniel Hadad habría escuchado pedidos para lanzarse, aunque prepararía su regreso definitivo a la Argentina antes de resolver su futuro político.

En paralelo, el texto ubicó a Jorge Brito en conversaciones para una posible campaña, mientras que otros dirigentes intentan reagrupar sectores dispersos de la oposición no peronista. La construcción incluye contactos entre exfuncionarios nacionales, operadores de la Ciudad de Buenos Aires y figuras con inserción en el mundo empresarial.

La nota mencionó, entre otros, a Emilio Monzó, Diego Bossio, Bruno Screnci, Arisrevicen funcionarios o exfuncionarios ligados a distintas administraciones, además de vínculos con espacios municipales y provinciales. La diversidad de procedencias muestra que el núcleo del armado todavía está en etapa exploratoria y sin liderazgo definido.

Más allá de los nombres, el punto central del movimiento es la búsqueda de un candidato con volumen político propio o capacidad de sintetizar una oferta distinta en un escenario altamente polarizado. Por ahora no hay definiciones públicas concluyentes ni confirmaciones de candidaturas, pero sí señales de conversaciones activas en un año atravesado por reacomodamientos y expectativas electorales.