El gobierno de Río Negro y la administración nacional firmarán este lunes un acuerdo político e institucional para transferir a la provincia competencias sobre dos corredores viales estratégicos: las rutas nacionales 22 y 151. La negociación, que se extendió durante meses, apunta a habilitar intervenciones concretas sobre trazas que arrastran deterioro, demoras y reclamos sostenidos de usuarios, transportistas e intendentes.
La firma también incluirá un entendimiento vinculado al Tren del Valle, otro de los ejes sensibles de la infraestructura regional. El esquema en análisis contempla una transición operativa para que la provincia, a través de Tren Patagónico, pueda asumir un rol más activo en la continuidad y administración del servicio ferroviario.
Para Río Negro, el paso tiene una fuerte carga política y práctica. No sólo implica mostrar capacidad de gestión frente a Nación en un contexto de retracción de la obra pública nacional, sino también abrir la puerta a soluciones sobre sectores críticos de la red vial que impactan en la producción, la conectividad urbana y la seguridad vial.
La Ruta 22 es uno de los principales corredores del Alto Valle y concentra buena parte del tránsito vinculado a la actividad económica regional. La 151, en tanto, es una vía decisiva para la conexión con el área petrolera y con el norte patagónico, por lo que su estado se volvió un tema recurrente en la agenda pública y empresarial.
El entendimiento prevé que la provincia pueda avanzar con primeras obras y trabajos de mantenimiento una vez formalizado el traspaso. Aunque restan precisiones técnicas y administrativas sobre alcances, financiamiento y plazos, el acuerdo representa un cambio de criterio respecto de la dependencia exclusiva de decisiones nacionales.
En paralelo, el capítulo ferroviario busca sostener un servicio que resulta clave para la movilidad cotidiana entre ciudades del área metropolitana valletana. El Tren del Valle arrastra limitaciones operativas y necesidades de coordinación entre jurisdicciones, por lo que la participación provincial aparece como una alternativa para darle continuidad y previsibilidad.
La decisión se inscribe además en una etapa de mayor tensión federal por rutas, transporte y recursos. Para la gestión de Alberto Weretilneck, el acto en la Casa Rosada busca mostrar resultados concretos en una agenda donde la provincia venía reclamando respuestas por infraestructura estratégica.
Si se cumplen los pasos previstos, Río Negro quedará en condiciones de intervenir en obras largamente reclamadas y de rediseñar, junto con otros actores, la operatoria del sistema ferroviario regional. El impacto excede lo administrativo: toca la circulación diaria, la logística productiva y la integración territorial del norte patagónico.
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