El Consejo de la Magistratura de Río Negro rechazó el planteo administrativo presentado por dos integrantes de la Cámara Segunda de Roca, que buscaban dejar sin efecto la votación que habilitó una investigación disciplinaria sobre tres magistrados. Con esa definición, el sumario seguirá su curso y se profundizará una controversia que ya había generado fuertes cruces dentro del organismo.

La discusión se originó a partir de una resolución adoptada en una sesión anterior del Consejo, en la que se debatieron distintas mociones sobre cómo avanzar frente a denuncias y actuaciones vinculadas al desempeño de jueces de esa circunscripción. Finalmente, se impuso la postura de abrir un sumario para determinar eventuales responsabilidades.

Los jueces que promovieron la impugnación cuestionaron la forma en que se computaron los votos y sostuvieron que existían irregularidades en el procedimiento. También apuntaron contra la validez de la decisión que dejó bajo análisis a los tres magistrados, entre ellos integrantes de la Cámara Laboral y de la Cámara Segunda de Roca.

Sin embargo, la mayoría del Consejo desestimó ese recurso. La resolución ratificó la apertura de la investigación y dejó en claro que la etapa actual no implica una sanción, sino la recolección de elementos para establecer si hubo conductas que ameriten algún tipo de reproche disciplinario.

El expediente ahora entrará en una fase de instrucción, en la que podrán producirse pruebas y ejercerse defensas. Recién después de ese recorrido se definirá si corresponde archivar las actuaciones o avanzar con medidas concretas sobre los magistrados involucrados.

El caso tiene además una dimensión institucional y política, porque expone diferencias dentro del propio Consejo de la Magistratura sobre el alcance del control disciplinario y la forma de revisar decisiones adoptadas por jueces. En ese marco, voces críticas remarcaron que el Poder Judicial no puede quedar al margen del escrutinio cuando se discuten hechos de gravedad institucional.

La continuidad del sumario reabre así un foco de tensión en Roca, una plaza clave del sistema judicial rionegrino. Más allá del resultado final, el expediente promete seguir de cerca por su impacto sobre la credibilidad interna del fuero y sobre el debate más amplio acerca de los mecanismos de control dentro de la Justicia provincial.